
A la Familia Real de Inglaterra le encanta nuestra hermosa Normandía, sus purasangres, su gastronomía y sus Grandes Calvados.
Los «finos paladares de Palacio» quedaron tan seducidos por nuestra Añada del Milenio que nos lo agradecieron ofreciéndonos este magnífico emblema del Escudo de la Corona.
Ganar numerosas y hermosas Medallas es muy satisfactorio... pero ser distinguidos así por el palacio más célebre del planeta es para nosotros un enorme orgullo, pues contribuye a la fama de nuestro fantástico Terruño.